Domingo, veinticuatro de septiembre del año dos mil seis. Dos semanas ya.
¿Por qué anónima? Porqué así soy, así me siento y así quiero permanecer. Tengo nombre y apellidos, cara, cuerpo, responsabilidades, deberes y muerte en el alma.
La posibilidad de hacer daño a alguien que me encontrara por casualidad y también por pudor. Para ciertas personas esto será real, para otras un producto más de la creatividad... Así tiene que ser.
Soy mujer, 41 años, residente en... una ciudad junto al mediterraneo. Y estoy muerta.
Muerta en vida, por supuesto. Esa manida frase que resume miles de situaciones en la vida.
En mi caso, esconde, como en muchos, la perdida de una persona, ¿mi amante?, ¿mi amado? ¡Qué vulgar! ¿No es cierto? Más vulgar aún, es el hombre por el que traicioné diecinueve años de matrimonio. Un matrimonio feliz, infeliz, aburrido, distante, desconocido.
¿Le quise? Le quiero. ¿Y qué? Terminó, por su voluntad y por mi aceptación. ¿Hay culpas y causas? Las hay, en él, en mí...
No pretendo ser otra cosa que lo que soy. Contengo todos los matices del gris. También el blanco y el negro, y los vibrantes colores del amanecer. Esa soy yo. Culpable, inocente, dura, vulnerable, fuerte, débil, valiente y cobarde.
No sé como empezar a contármelo a mi misma. Duele recordar sus manos sobre mí, dentro de mí. Su boca, su voz, sus caricias, sus palabras. Se superpone nuestra última conversación. Las palabras duras, hirientes, piedras rompiendo cristales.
Palabras... hechos pudriéndose en mi interior. Dolor, humillación, pensamientos sentimientos que no pueden ser expresados en voz alta. Qué no pueden compartirse con la gente de todos los días. Nunca le conocieron, nunca hablé de él. Nunca conté como eran nuestras conversaciones, como son sus ojos o sus manos, como son sus besos, sus labios, sus cejas, su piel, su calor. Los guardo resgistrados en la memoria de mis dedos, de mi tacto, en las miles de terminaciones nerviosas de mi cuerpo. Él esta ahí, y en mi mente. Y me odia. Es rápido pasando del amor al odio.
He de empezar a reconstruirme a mi misma a partir del conocimiento de de mi propia podredumbre. Y este es mi intento de hacerlo.

ale dijo
Bienvenida. Qué más decir sino bienvenida a este espacio donde muchos desnudamos el alma.
24 Septiembre 2006 | 09:24 AM