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La Coctelera

anonimamb

12 Noviembre 2007

Pensamientos


Hoy es un nuevo día y raro, casi nunca tengo tiempo para escribir a estas horas. Espero al de los muebles que tiene que arreglar una cama.
Estoy cansada. Salgo de un fin de semana melancólico y nostálgico. Sólo he pensado en el pasado.
Esto es una carta deshilvanada y triste. Y sin embargo, se piensan tantas cosas entre las labores cotidianas... Mientras he recogido la casa, he hecho la cena y espero... siento, planeo, salto de un pensamiento a otro. Me prohibo recordar. Ultimamente los recuerdos me asaltan y me es difícil rechazarlos. Cada vez más.

Me pregunto si también paso por tus pensamientos. Me gustaría escribirte una carta. Pero dudo mucho que te gustara recibir noticias mías.
Echo de menos contar mis cosas, mis pensamientos, mis ideas. Echo de menos tus risas, tu voz, tu mirada y mi rinconcito. Soy ambivalente. Tal vez debería pensar más en lo que no hecho de menos. Pero me resisto hasta a ponerlo por escrito. Siento que sería mancillar.

Que extraño. Nadie lo diría al conocer mi vida en la superficie. Bueno, nadie lo diría ni conociéndola en la superficie ni la gente más cercana a mi. Sepulcro blanqueado al sol. Sellado y muerto. Y aún así, sin arrepentimientos.

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11 Noviembre 2007

Un año

Ha pasado un año. Un año entero sin él. Sin apenas contáctos. El último desagradable y duro. Yo no podía explicar y él... no podía entender.

Con el tiempo me he dado miles de razones. He pensado en su personalidad, en sus creencias, en sus actuaciones, en sus palabras... ¿Por qué no consigo olvidar?

Sigo buscándole entre desconocidos y a veces creo reconocerlo oculto en la multitud. Con un nuevo disfraz, un nuevo nombre, pero le conozco tanto, que aseguraría que es él.

No sé cuantas horas estuvimos juntos en este medio raro que es internet, pero puedo calcular esas en que nos tocamos, nos miramos, nos abrazamos, nos sentimos, nos amamos. Pero no puedo hacerlo, no puedo pensar aún en ello. ¿Cómo me puede doler tanto aún?

Me entrego una y otra vez, cada día a una vida ocupada, llena de responsabilidades, trabajoy gente a la que quiero. Acompaño, hablo, escucho, consuelo, rio, siento, amparo y aún así, siempre esta conmigo. Fuera de mi. Lejos de mi. Presente en mis pensamientos y en mis sueños.

Me siento sola. Y sin embargo sé que no podía darle todo aquello que necesitaba. No sé tampoco si lo deseaba de mi. Puede que no, que fuera un juego más.

¿Me amabas de verdad? ¿Te amaba yo?

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6 Noviembre 2006

seis de Noviembre

Dos meses. Esa mañana vuelve a mí. ¿Recuerdas? Ibamos a vernos, a tocarnos, a estar juntos. Mensajitos, llamadas, nervios, iban creciendo juntos mientras se acercaba la hora. Quería estar contigo. Lo deseaba tanto. También crecían lo que tu llamas mentiras piadosas. Buscando la mayor cantidad de tiempo que pudiera robar.

Recuerdo esa mañana frenética, rodeada de gente, actividad. Mientras mi mente, mi alma, mi cuerpo, se estremecían, predecían, sentían, suplicaban por ti.

Nos encontramos a las seis de la tarde en el centro de mi ciudad. ¿Llegué a contarte mis preparativos? La larga ducha, la elección de la ropa, esa falda que te gusta tanto, ese top ceñido, con ese escote, que aún no me habías visto. La compra de esas prendas interiores: medias, corse, que lleve en el bolso y que nunca me puse, por que no necesitamos más aditamentos que el deseo de nuestras pieles.

Recuerdo tus llamadas, las mías, cuando iba en el autobus hacia el centro, cuando Tú ibas en el autobus que te acercaba, segundo a segundo a mi ciudad, a mí.

No puedo ni empezar a describir las sensaciones, la perdida de perspectiva del tiempo y del espacio. Nunca recordare exactamente las escenas callejeras que vi en el trayecto del bus, ni en el largo paseo por las calles esperando la llamada que me dijera: "Estoy aquí, cariño".

El lento tiempo en la cafetería cercana a tu hotel, esperándote. El fuerte abrazo. Por fin. El beso. Los besos. Susurros emocionados. Te amo.

Duele, duele recordar.

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4 Noviembre 2006

Lo único

¿El tiempo todo lo cura? ¿La mancha de una mora otra verde la quita? No sé si es cierto, si estos consejos populares responden a todas las realidades. El tiempo no me cura y no quiero moras.

El tiempo lo único que hace es seleccionar recuerdos, se borran los malos y queda aquello que tanto echamos de menos. Las risas, el humor, el poder contarlo todo, hasta los pensamientos más escondidos, malvados, fantásticos, deshilvanados...cualquiera. Puede que solo lo sienta yo.

No he escrito durante todo este tiempo por que quería distanciarme de mi misma, de lo que siento, tratar de dar tiempo al tiempo y que todo pasara. Pero no sucede. Sigue ahí, importa y duele.

Todo el día con la sonrisa puesta. Todo el día escuchando a los demás, escondiendo sentimientos, recuerdos tras la máscara cotidiana. Lágrimas no vertidas. No importa. Seguiré viviendo, de una manera u otra.

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18 Octubre 2006

Primer café

Primer café del día. Aun esta haciéndose y por lo tanto voy un poco descoordinada. No sé que pasa hoy, por qué me he despertado casi una hora antes de que suene el despertador. He dado vueltas en la cama tratando de volver a dormir. No he podido más. Me da un poco de rabia, perder esa hora de sueño. Me espera como siempre un día largo, eterno.

Estos últimos días festivos, los del puente del Pilar, sin la urgencia del trabajo, de estos horarios locos que me he montado para sobrevivir he tocado fondo. Me he sentido mal. Naufragando en mi misma.

El miercoles pasado, fui a tomar café y dar un pseudopaseo por la playa con una amiga y un conocido de ella, argentino, psicólogo, y que además lee las manos, tiene todo tipo de teorías acerca de la personalidad y el alma y que quiere, creo yo, tirarse a mi amiga. Vale, no seré mala, ha visto algo especial en ella que desea explorar y conocer más. La cosa es que me leyó la mano. Parece ser que las lineas de mi mano muestran un desdoblamiento de personalidad que en otros casos puede ser un indicador de problemas mentales. Dejó muy claro que no era mi caso. Que indicaba un periodo de confusión y cambios, pero que despues la linea continuaba de nuevo en su cauce. Me dijo que soy una persona que estoy continuamente dando, pero que no sé recibir, que para recibir hace falta sobre todo tener bolsillos.

Mis pensamientos estan ahora un poco desperdigados y anárquicos, saltan de un tema a otro. No quiero ya pensar más en ël. Ha salido de mi vida llevándose un pedazo de mí. Quiero recuperarlo, quiero volver a ser una. Yo. Entera otra vez.

Como propósito volver a escribir. Desempolvar los viejos cuentos empezados y abandonados en el ansia de vivir. No me arrepiento de ello, de haberlo vivido. Pero tengo que seguir adelante. No solo por la inercia de levantarse cada mañana y seguir respirando. Quiero darle un sentido propio a cada día de mi vida.

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11 Octubre 2006

Nada

Carreras através de la mañana. Noches llenas de pesadillas. Me devoro a mi misma.

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9 Octubre 2006

De nuevo ha amanecido

¿Recuerdas? Cuantos amaneceres nos hemos contado, vivido juntos. Hoy ha amanecido gris, como a ti te gusta y aunque ya no puedo ver el reflejo del sol frente a mi ventana, puedo imaginarlo, apagado, rodeado, medio oculto entre nubes.

Me pregunto si llegará una mañana en que no piense en ti nada más despertarme. Hace tanto que eres mi primer pensamiento del día y el último antes de dormirme que ya no sé que podría pasarme por la cabeza. ¿La lista de la cantidad de cosas que me esperan para hacerse? ¿Las últmas imágenes de un sueño? ¿Los recuerdos tristes o agradables, que la vida me cree? Será extraño, habré perdido algo de mi misma.

Los días se suceden, lentos, arrastrandose y aún así hoy hace un mes de nuestra última conversación. Esa que desearía olvidar y que no puedo. Tus palabras estan enterradas en mi cerebro, como en un cementerio maldito, que escupe ahora un brazo descarnado, una mano horrenda, el hueso de una mandíbula. Sí, es cierto, siempre has dicho que tengo una parte demasiado dramática. Pero tus palabras siguen hiriéndome. Retornan a la superficie de mi alma y estallan, una y otra vez.

Quisiera ser absolutamente sincera en este medio en el que soy anónima, que no llegara a ti. Necesito que las palabras que gritan en mi mente, salgan, se viertan, corran como ríos, lejos de mí. No quiero edulcorarme, ni perdonarme. Contigo he descubierto cosas de mi misma que no me gustan, pero son. Que no creí que fueran posibles en mí, pero son. Esa soy yo.

Anoche después de mucho tiempo evitándolo, alejándolo de mí, diciendo no, no quiero, él (siempre lo hemos llamado así, negándole el nombre y la presencia en mi vida, cuando es tan importante. Es injusto, su único delito es no mirar, no entender, no saber... No, más bien, no querer saber)él, aprovechó que yo ya dormía para acercarse a mí. Desperté sintiendo su mano en mis bragas, bajándolas, con tanto cuidado, con tanto miedo de despertarme. No sé si puedo escribir sobre esto. De como permití que me usara, sencillamente. Que me penetrara cuatro, cinco veces, hasta que se corrió dentro de mí. Sus palabras susurradas antes de hacerlo: ¿No tienes ganas? El no ahogado de mi voz y mi cuerpo inerte, permitiendo, permitiendo... Para quedarme después, así sin moverme, de lado, agarrada a la esquina del colchón, sintiéndome miserable y también, tú no lo entenderías, no verías más alla de la tristeza del acto, una profunda lástima por este ser que una vez quise, o me convencí que quería, que es lo mismo, ilusión de ilusiones, que era capaz, después de todo lo que hemos compartido, de conformarse, de usar un cuerpo muerto. Y girarse y echarse a dormir.

Aquí estoy y apenas he dormido, unas horas en el sofá, por que no soportaba quedarme en esa cama, escuchando tu voz, colérica, fría, acusándome en mi cabeza. Culpable ante tanta gente que me importa. Culpable ante mi misma. Dolorosamente consciente de que ya no quiero nada, ni de ti, ni de mí, ni de nadie.

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8 Octubre 2006

Una mañana más

Escribo cada día en pequeñas libretas repartidas por mi bolso. En esa hora libre, ´me vuelco en sentirte, que extraño.

A veces no quiero seguir adelante. No quiero pensar más. Pero si se queda dentro de mí, moriré. No hay nadie con quien compartir nada. Me faltas tú. Te echo de menos en todos los momentos. Deseo contarte tantas cosas. Deseo saber tantas cosas.

Lleno mis días, ¿Sabes? No he dejado un hueco para ti. Tengo las noches Taichi, las noches aerobic, la noche en que ya no puedo más. El cansancio acumulado diario. Levantarme a las cinco de la mañana y ocupar cada momento del día en todas las actividades imaginables, trabajo, niños, todo. Mi único objetivo es sobrevivir cada día y llegar a la noche absolutamente rendida. Sin fuerzas para llorar.

Puedo imaginar, sentir cada estado de animo tuyo, los momentos en que me odiaras, en los que pensaras que es mejor terminar así, los momentos en que me echaras de menos, en que desearas contarme algo, en que el vacio se convertirá en algo insoportable, el minuto en que mirarás el teléfono deseando que suene, deseando alargar la mano y llamar.

Sé que no podrás evitar recordar mi piel, mi sabor, mis jadeos, mis brazos, mi cabeza sobre tu pecho. ¿Puedes mirar las nubes sin pensar en mí?

¿Sabes por qué lo sé? Sí, yo siento lo mismo. Te quiero, aunque ya no sea.

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